A dos victorias del título se encuentran los merengues

Por AS.- Cada jornada la cuenta es más sencilla. El Madrid está a dos victorias del título tras otro triunfo sin sobresaltos, el octavo consecutivo, ante un Alavés que ya ronda el abismo. El equipo gana más que juega, pero a estas alturas el qué golea al cómo. Con todo, aguantó la primera embestida del Alavés y acabo domándole con el paso de los minutos con el tridente más fiable de cuantos ha probado Zidane: Asensio-Benzema-Rodrygo. También hubo un cameo del VAR, que concedió el segundo tanto del Madrid tras haberlo anulado Rodríguez Carpallo, árbitro interino tras la lesión de Gil Manzano.

Echen la vista atrás y encontrarán decenas de ligas como esta, con el Madrid en versión esprinter, cabeza en el manillar y temple para no echar la vista atrás en el momento de la verdad. Incluso cuando anda justo de casi todo. Está en su historia y en este minicampeonato, en el que ha ido haciendo camino al andar de atrás hacia adelante. Ante el Alavés se vio sin tres cuartas partes de la defensa titular, la línea que le ha llevado hasta aquí. Una emergencia trasladó a un extremo, Lucas Vázquez, al lateral derecho. Ya lo probó Lopetegui, aunque no insistiera en ello. A los tres minutos perdió la primera partida con Edgar Méndez, cuyo centro concluyó en doble remate con pimienta: Joselu al larguero y Lucas Pérez contra un Varane de última frontera casi sobre la línea. Joselu y Lucas Pérez son el frente de salvación del Alavés, una pareja sobrada de goles que ha mantenido fuera de peligro a un equipo poco intrépido y poco dado a la elaboración. Ahora han hecho novillos ante el gol y el equipo se ve cerca del abismo. En esa doble oportunidad se les fue el tren del partido.

Ahí y en la imprudencia de Ximo Navarro, que perdido un esprint con Mendy se fue al suelo y sacó de pista al francés. Un penalti que Benzema convirtió en gol con Ramos muriéndose de envidia en la grada.

Por Mendy agarró el Madrid el partido. Fue un empeño de Zidane que dio con Reguilón en el Sevilla al que ha dosificado el ingreso. Arrancó viéndole el sillín a Marcelo, luego entró al relevo y de aquí al final irá en cabeza. Empieza a ponerle temple a ese motor descomunal. Frecuentemente pasó por la izquierda a Rodrygo.

El brasileño y Asensio han acabado por ser la mejor escolta de Benzema después de un larguísimo casting del que se cayeron señores (James y Bale) y vasallos (Vinicius, Valverde, el propio Lucas, Brahim…). Invirtieron sus papeles de Bilbao: Asensio a la derecha y Rodrygo a la izquierda. Jugar a pie cambiado resta profundidad y suma remate. Y al Madrid, que había ganado por 1-0 los tres últimos partidos, estaba más por lo segundo que por lo primero. Empezaron regular y acabaron estupendamente, por fuera y por dentro.

El Alavés, por su parte, tuvo un tiempo el partido en el alambre. No fue, ni de lejos, ese equipo que pareció declararse en quiebra tras el parón. Hubo valentía en la alineación de Muñiz al auxiliar a su pareja de ataque con Edgar y Burke y atrevimiento del equipo en el campo. Antes del descanso creó dos buenas ocasiones, en disparos de Burke y Joselu, y se protegió bien atrás: el acercamiento con más intención del Madrid tras el gol fue un remate suicida de Camarasa que salvó Roberto.

Volvió el VAR

Del descanso no volvió Gil Manzano, lastimado en un tobillo, y le relevó el valenciano Rodríguez Carpallo, novato de Segunda B. Una papeleta en tiempos en que el VAR es el Vesubio. Y antes de cinco minutos se encontró el primer marrón: el segundo gol del Madrid, con Benzema al límite. El francés asistió a Asensio a puerta vacía tras recibir de Rodrygo, el línea levantó la bandera señalando fuera de juego y Alberola, desde la sala VOR, le corrigió. Todo lo que rodea al Madrid en esta pospandemia se mueve en el filo de la ley. En estas dos ocasiones, en el filo interior.

El 2-0 dejó un partido más espumoso. El Madrid, a campo abierto, encontró espacios y oportunidades. Y el Alavés, con todo perdido, también levantó las faldas a la recompuesta defensa del Madrid. Pero a sus espaldas andaba el mejor Courtois en tiempo. La portería le había dado pocos puntos al Madrid en las últimas ligas, pero el belga ha sido crucial en esta. Le sacó un remate a quemarropa a Joselu que hubiera metido en el partido al Alavés.

Muñiz, a falta de 20 minutos, fue retirando soldados que valdrán para otra guerra (tres le quedan) y Zidane le siguió la cuerda. El Madrid empezaba a jugar en Granada. Ahí espera rematar la liga de la solidez.

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